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 TOMADO DEL LIBRO ESPIRITISMO EN SU ASIENTO.

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josesalc
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MensajeTema: TOMADO DEL LIBRO ESPIRITISMO EN SU ASIENTO.   Dom Abr 14, 2013 11:39 am

 TOMADO DEL LIBRO ESPIRITISMO EN SU ASIENTO.MTRO J TTRINCADO‏

 

"No crean que esto les quita nada de su valor de hombres; pues digo, que deben estar dispuestos a dar solución o confirmación por la posesión si hay lugar; y si no la hay, reciben seguro la solución, AUTOFONICAMENTE, si es la discusión sobre principios que afectan la verdadera sabiduría; por que hay que decir, (para que lo sepan todos), que esta clase de comunicación, ha llegado a la tierra, POR NECESIDAD A LA JUSTICIA. "


CAPITULO II


Los médiums; lo que son y sus cualidades


En la "ley de mediumnidades en general" del código, está desmenuzado y reglamentado este capítulo que entraña tanta grandeza, gravedad y responsabilidad para el médium que teniendo conocimiento de lo que son, no pudieron menos de espantarse hasta hoy que ya se rasga el crepúsculo.


Lo mismo que el pararrayos sobre una altura que recoge las descargas atmosféricas es un médium entre los hombres.


Todos los pensamientos de los que le rodean están sobre él. El ambiente malo o bueno en que se educa, el que vive y el que actúa, en él se acumula y dará sólo aquello del ambiente en que se envuelve, si el médium no está educado para aislarse de los que le rodean, prejuiciados y maliciosos.


Todos los médiums, por el hecho de serlo, tienen grandes responsabilidades y son (por naturaleza), delicadísimos, como los gusanos de seda. Todo les molesta y todo les subleva; hay que estar con ojo avizor sobre ellos y estudiarlos con toda frialdad y jamás conviene la adulación a su alrededor, pero aún menos el desprecio; las dos cosas pierde al médium, por lo que hay que mantenerlos en la realidad de las cosas; en el término medio verdadero, para evitarle el orgullo o el tedio a las facultades que les son pesadas siempre, hasta que está en su perfecto desarrollo, que es cuando él solo se basta para rechazar la influencia extraña y solo se entrega cuando su espíritu está cierto de que el que se le arrima para posesionarse, está en la justicia.


El médium tiene todas las armas necesarias para su defensa. Pero la ley es una y el más domina al menos; causa por la que, puede ser muy grande la potencia dinámica del médium y la de sus guías y afinidades, pero puede ser mayor la influencia del ambiente y ser dominado por el detractor; en este caso, la responsabilidad es del círculo que le rodea.


Pero hay muchísimas veces, las más, que el médium atrae sobre sí al detractor, aun contra la fuerza de un buen ambiente y la causa es el prejuicio; el hombre que se rebela; algunas veces, la malicia, el encono (si no es odio), y siempre la predisposición.


El médium es responsable (por sólo serlo), como diez mil hombres del mundo en que actúa; pero también sus méritos o responsabilidades son por los méritos o responsabilidades de diez mil. Este solo hecho debe ser la bastante lección para los mediums y los que rodean al médium. Al médium no hay que darle otro trato que el de la verdad, sea dulce o sea amarga, porque él no debe oír más que justicia y no puede hacérsele acepción ninguna entre los hombres, porque de esa acepción se aprovecha el detractor para sembrar en él el orgullo, la vanidad y el desprecio de los otros médiums.


El médium que desprecia, critica o calumnia a otros médiums, está dominado por detractores; obra en su dínamo con sólo el neutro y el negativo; tiene fundido el positivo y sólo él podrá poner de nuevo el fusible sufriendo las consecuencias, no sólo morales, sino también muchas veces corporales por enfermedades en la materia, pero rara vez y ninguna vez la locura, después de desarrollado.


La locura es frecuente en todos los que, teniendo facultades medianímicas no las desarrollan por prejuicio o insidia y no se curan sino desarrollando la facultad, porque, la locura no es otra cosa (por compararlo materialmente) que un lobo entre un rebaño o un perro en un gallinero, que todo lo alborota. Ese lobo, o perro, es su mismo espíritu muchas veces; porque, no pudiendo doblegar su alma y cuerpo, tira continuamente de las cuerdas de sus instintos y a tantos tirones, la conciencia se subleva y en esa confusión, la razón es impotente y será loco o imbécil, según que la razón haya sido vencida o se mantenga en lucha, que en este caso, será locura furiosa. Pero en el médium en buen desarrollo y bien desarrollado, la locura no es con ellos; porque además no es enfermedad y la locura no existe; pero si existe la perturbación del espíritu.


Los médiums no se hacen; los médiums nacen siéndolo; por lo que, toda provocación, es superchería. Todo médium es trino aunque sea un demonio (de los llamados así en el testamento de Abraham); y desgraciadamente, hasta hoy que se rasga el crepúsculo, de estos demonios hay más que de los llamados ángeles; de este efecto, la causa es la ley que es única y ni a malos ni a buenos niega ni quita lo que suyo es. Pero hay casos de justicia en que se deben suspender y se suspenden en verdad las facultades; pero esto no es quitárseles ni negarles lo suyo; es una advertencia amorosa de la ley; y un médium que llama y no es contestado, examínese, que encontrará mancha en sí mismo; ha fundido el fusible del positivo y sólo con la humildad, con el sometimiento a la justicia, podrá reponerlo y debe sufrir resignado esa corrección y aprovecharla.


El médium (como tal), no es el hombre o la mujer; es el misionero y lo ha ganado por su esfuerzo y no debe eludirse de su misión; pero no debe en ninguna reunión pretender ser el hombre; sino el instrumento; el intermediario, entre los hombres y los espíritus; y sólo puede ser el hombre, en las cosas materiales que afectan a la vida; pero en cuanto se toque doctrinas y principios, no puede ser más que el médium y es su deber accionar continuamente su dínamo, para rechazar toda influencia contraria.


La causa de que no puede ser el hombre, en cuanto a doctrinas y principios es, porque jamás pueden echar de sí el magnetismo que la facultad crea y por la que son lo mismo que el pararrayos y el imán. Querrán hablar como hombres; pero el detractor es tan astuto y ladino, que toma las líneas de fuerza que quiera y no desarrolla el magnetismo del médium y piensa que habla el hombre y es su lengua, pero no su conciencia, sino la del detractor y es responsable el médium; por lo cual nunca puede tomar parte como hombre ningún médium de posesión en las discusiones, sino estar preparados a dar solución o confirmación por la posesión y la inspiración a lo discutido. Ese es su deber.


No crean que esto les quita nada de su valor de hombres; pues digo, que deben estar dispuestos a dar solución o confirmación por la posesión si hay lugar; y si no la hay, reciben seguro la solución, autofónicamente, si es la discusión sobre principios que afectan la verdadera sabiduría; por que hay que decir, (para que lo sepan todos), que esta clase de comunicación, ha llegado a la tierra por necesidad a la justicia.


Esa es la gran misión de los médiums en las asambleas y tienen las facultades, para ser por ellas, el misionero y el instrumento de los espíritus. Para actuar como hombres en las discusiones, les estorba la facultad.


Es cierto que es un sacrificio. ¿Pero cuándo el deber y el amor no es sacrificio? En cambio, pueden recibir avisos, órdenes y lecciones que no pueden recibir los otros y así, son los mensajeros de aquellos que dice Eloí por Abraham. "Por que hablarán con mis espíritus, que ángeles llamáis"; esta compensación, es bastante mayor que discutir con los hombres.


Mas hay que decir también y debe exponerse en toda reunión esta máxima. "Se acabaron las discusiones y empiezan los razonamientos; hablen los médiums y razonen los hombres”.


Los médiums, deben ser ilustrados cuanto más mejor en la literatura y la dicción correcta; pero no pueden prejuiciarse con ninguna idea o entidad y menos tener acepción de personas ni espíritus; por que esto, pone obstáculos a la libre comunicación que en justicia puede hacer todo espíritu libre o encarnado; pero debe estar perfectamente identificado con su guía y protector y es a éstos a quien siempre debe evocar, para que ellos den la posesión al hermano que en justicia le sea permitido, que puede ser "Angel o demonio" (empleando las frases de Abraham) pero para eso está el razonamiento para analizar lo que dieran. Mas desde hoy, todos deben firmarse para responder de lo que dijeran. Pero entended bien, que todos tenemos muchísimos nombres (uno de cada existencia) y el espíritu puede usarlos, según de lo que se manifiesta, que corresponderá a los hechos de una existencia: Pero lo justo es (y a eso obliga la justicia) que se firme con el nombre más conocido.


El médium, tiene el deber de conocer los nombres de su guía y protector y aún el de sus afines y familiares más cercanos; y por sus biografías y hechos, saber qué árbol le cubre; pues hoy es día de luz y no caben las tinieblas; y aquel comunicante que se encubre, es porque quiere eludir responsabilidades, o no puede resistir la luz..


El hecho de que uno se firme san fulano, no quiere decir nada para el respeto al hermano. Mas ningún espíritu elevado os va a decir, soy san fulano; pues todo espíritu de luz sabe, que no hay ni puede llamarse santo; porque santo, es solo Eloí.


Tampoco os pueden hablar del ejercicio de la caridad, sino del amor; ni del cristo, refiriéndose a Jesús; ni de redención por la sangre de Jesús, ni a éste llamarlo divino en ningún concepto, ni menos recomendaros nada religioso, ni cultos, ni sacramentos, sino de justicia, de libertad, de sabiduría, de comuna y por todo, de amor.


Las facultades son muchas y están algunas catalogadas antes de ahora por Kardec y se anotan en el código; por lo que no tengo nada que decir de su número, sino que, nada de lo que el hombre hace en la tierra, está exento de ser facultad medianímica y más o menos desarrollados, todos los seres son médiums; luego lo comprenderéis por vosotros mismos.


La causa de haber tantos médiums malos, es mayormente el prejuicio (que gravita pesado) de religión, de ciencia y de sociedad; pero estaba previsto en la ley y se levantan muchas responsabilidades por esa atenuante y por la otra mayor de que, la ley, no prohibe la manifestación a los detractores, que tomaron como agencias suyas la mayoría de los centros espiritistas y todos los de los espiritualistas. Mas esto, ya se acaba, gracias a Eloí, por que llega su vibración y la luz espiritual y material todo lo cubre y el detractor no puede salir de su topera, por que se quema y se ve descubierto; y para más, se acaban los detractores en la tierra, en la transición que se les dió; y sabed (aunque lo diré en su sitio) que desde el juicio final o de mayoría sólo hay detractores encarnados que en desdoblamiento se comunican y está probado en el testamento de Abraham, en la cláusula. "Y mis hijos negros de hollín que demonios llamáis, enseñan a sus hermanos de la carne, los deleites y los placeres y males de matar". Estos son los encargados hoy, por que en el espacio, no hay ya ningún Negro; todos fueron quitados el día de la sentencia. Con lo dicho y agregar que el médium debe ser un ejemplar de moralidad, es bastante para encaminarlos; pero no pasaré sin decir, que el que dirige al médium, es responsable y merece diez veces más que él y el médium merece y responde por diez mil. De lo que deben tomar buena nota los que se aferran por las presidencias de las sociedades y no saben su responsabilidad.


No podéis nunca discutir. ¿Quién es el primero? No habéis entendido la metáfora que dijera Jesús porque éste, hablaba para el espíritu y por esto dijo: “Los primeros serán los últimos y los últimos los primeros". Y es así y lo comprendéis ahora, por que veís que el último descubierto es el espíritu y se pone él primero, porque lo es: Jesús no lo dijo por categorías de hombres; y además en el espíritu no hay categorías; hay cargos; y quien viene con un cargo, lo desempeñará aunque tuviera en contra todo el mundo, porque a la ley no se le puede burlar. Ganadlos, conquistad los cargos, por que a todos se os pide que seáis maestros y habéis de llegar; y cuantos más maestros habrá, señal será de progreso y menos discusiones habrá por categorías, que sólo puede haberlas en la ignorancia y es propio sólo de los detractores, que ya acaban.

__._,_.___

José Salcedo.
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