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 "EL ESPÍRITU DE VERDAD".- JESÚS MORLES.

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jesusMor
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MensajeTema: "EL ESPÍRITU DE VERDAD".- JESÚS MORLES.   Dom Sep 22, 2013 8:00 pm

EL ESPÍRITU DE VERDAD.- Jesús Morles.
Diciembre 17, por el médium Portillo.
“Heme aquí. Paz a vosotros. Amor sea vuestra norma”.
“Hermanos, heme aquí otra vez; todo está en la posibilidad de la ley de armonía de los mundos que son las moradas en que el Padre dividió la Cosmogonía que son habitadas por los obreros de las diferentes horas que vinieron a trabajar su heredad, pero que están todos unidos por la cadena dorada del amor, en la carne y el espíritu; todas estas moradas, son regidas por la misma ley; por los mismos sentimientos y a todos los arrastra la misma fuerza y los conduce al mismo fin: al eterno progreso”-
“Para vivir en el mundo de expiación sin otro objetivo que nacer y morir desapareciendo como flor de un día, no necesita el hombre de la luz de los mundos siderales; pero como nadie puede sustraerse al progreso porque es ley inflexible, el Padre, ha puesto a la vista de todos su gran libro, en donde se lee: “Que por el trabajo, por la sumisión a la ley, por el agradecimiento al legislador; con el conocimiento de sí mismo y por el amor a toda la humanidad y la común familia, os habéis de elevar y recibir en galardón morada más rica;, que tanto mejor será, cuanto mayor sea la obra ejecutada”.
“Esta es la verdad eterna que os comunica el Espíritu de Verdad”.
“En vista de ello, hombres de la tierra, hermanos míos, trabajad; y estimándoos más en vosotros mismos por vuestro origen y por vuestro fin, crearos la mejor morada, que en vuestra mano está el conseguirla; y para que no caminéis equivocados, venimos a descorrer el velo que cubre la verdad eterna, por la concupiscencia de la carne en su pasión por lo material y tangible en su rusticidad, por lo que no ve las cosas con clarividencia,. Para el espíritu, no hay opacidad; todo lo ve transparente y le llena de pena y gloria a la vez. El espíritu en su clarividencia, extiende su pensamiento liberto a donde están sus afines, que si lo atienden y entienden, se gloria en el padre y se llena de satisfacción”.
“Cuando hemos conseguido hacernos oír y entender por uno de nuestros hermanos encarnados, éste se eleva y busca al espíritu libre mientras la materia reposa en el lecho y su guía, con amor le enseña la igualdad de los mundos mayores del infinito cosmos y allí ve, que nada puede el uno sobre el otro, sino que todos son iguales en el infinito y le queda un recuerdo, tal vez vago, pero suficiente para que le incite a estudiar y progresar; y estudiando y progresando, arranca secretos a la naturaleza que lleva a la ciencia nuevas ideas y nuevos medios, que serán leyes más equitativas y más en armonía
con la fraternidad”.
“Los que exploramos los espacios y evocamos los recuerdos del Padre, vemos satisfechos el progreso vuestro; y cuando recurrís con vuestro pensamiento al centro de la luz, gozosos y unidos corremos y llevamos el ramillete de exquisitas rosas, producto del trabajo y el progreso y nos bañamos en un piélago de amor y os hacemos partícipes regalándoos como a hermanos
menores y venimos a vosotros, por la ley de afinidad”.
“Seríamos egoístas si no viniéramos a vosotros nuestros afines; volvemos porque os amamos; porque queremos abreviaros el camino; porque la afinidad nos atrae; y os ilustramos y cada cual se remonta con un afín encarnado, a una de esas miríadas de mundos y cada uno trae lo que le permite
su grado de potencia; lo que su progreso le permite traer; y por vuestro estudio y por nuestra inspiración, se unen y reúnen esos conocimientos que muchas veces los habéis tomado por sueños, pero que de él formáis una idea y mejoráis vuestras leyes, vuestras industrias, vuestros conocimientos
y trabajáis en la acción provechosa de la regeneración de las costumbres”.
“No hay en la tierra hombre alguno que no haya sido ilustrado por un espíritu afín en la forma que dejo indicada; pero como vuestro estado todavía adulto y materializado atrae también por afinidad u odio a los espíritus ligeros y aún malos, al par que uno elevado enseña el progreso de mundos adelantados, aquellos otros enseñan el retrogreso y la concupiscencia y de ahí vuestras luchas y hecatombes; pero fue provechoso, para que del mal sacarais y saquemos el bien, por el sufrimiento y el discernimiento y por el desengaño”.
“Por esto, hoy que llega la luz en mayor grado que las tinieblas, debido a que hemos preparado los médiums y vosotros y nosotros trabajamos al unísono, os damos de beber el dulce néctar de las bellezas de los mundos siderales y os dictamos el “ Código de Amor” que os ha de unir a los
hombres para llegar en haz compacto de mies sazonada, allá, a donde están los hermanos mayores. Por esto venimos con la luz a donde están nuestros afines; aquí damos las bases y dictamos el código; en otras partes, velamos nuestros nombres y dejamos velados los principios hasta que será la hora, que cercana está; pero la acción es común y dirigida por el Espíritu de Verdad, que manda a sus hermanos a donde están los que gimen, los oprimidos, los aún no libertos y él viene a los que dan la acción, que estudian y se sinceran y están juramentados en la solidaridad”.
“¡Benditos mis hermanos! ¡Bendito el Padre! ¡Qué obscuros os ven los hombres porque no tenéis títulos de la academia! Pero yo les digo, son los espíritus que embriagados como nosotros, quieren embriagar a todos los hombres de la tierra en el amor. Ellos os dirán, hombres de títulos, lo erróneo de vuestras leyes; que las supremacías no existen y que éstas han hecho rayas en el plano geográfico de la tierra, que divide política y religiosamente un mundo pequeño, en naciones y partes infinitesimales de la pequeñez del globo; que éstas han creado credos pequeños, razas y castas que se odian unas a otras, regando muchas veces la tierra de sangre; ellos os dirán; que esa supremacía egoísta y tirana os lleva al absurdo de no reconocer derechos iguales a media humanidad; a la mujer, que es madre y tan grande en espíritu como el hombre y mayor fisiológicamente comparada; ellos son los meteoros del Padre, oídlos. No traen la palabra hueca del literato de la academia que estudia en la ciencia de otros que escribieron el texto; traen la fuerza de la convicción; la elocuencia de hechos probados y son alimentados por el calor de la solidaridad de los mundos y por el poder del Padre y los mueve el fuego del amor”.
“Estos, en su luz y experiencia, ven sus caídas y revalidaciones; en sus fatigas múltiples y trabajo continuado de largos siglos, han aprendido a elevarse de los efectos a las causas y se han bañado en la ciencia del Padre y, vienen por su orden para señalaros el derrotero que habéis de seguir, que es el principio de los principios”.
“Helos ahí; son los misioneros salidos del centro de la luz explicando su principio de amor; pero ya habéis visto; todos en el mundo lloran; todos son agobiados porque no reina el amor. ¡Pobre humanidad! ¡Pobres mis hermanos¡ Acoged el principio fundamental que os dará el misionero y llenaréis vuestros vacíos”.
“Sí hombres: sentís vacíos, por los prejuicios y principios erróneos que os han conferido los principios antagónicos de las religiones que han dominado y aún prejuician las leyes los estados civiles y las conciencias del terrón del mundo”.
“La tierra, poblada y dividida por rayas tendidas en el plano geográfico, no divide en sus leyes a las aves ni a las bestias que viven en organizadas repúblicas y en perfecta comuna: sólo hay dos que se disputan el derecho de primacía en el bosque: el león y el tigre. Pero éstos, sólo se enseñan los dientes y se impone la ley que da al león el respeto, Pero este, por nobleza, no oprime, ni se atribuye derechos de primacía; antes es justiciero y mantiene la comuna en el usufructo de los productos que de la tierra les pertenece. Todas las plantas obedecen la ley como todos los habitantes irracionales y, sólo hay el hombre, planta que absorbe todas las bellezas y dones de la naturaleza, que se rebela; sólo el hombre, primero de los seres es el que falta a la ley”.
“A este le hacemos un llamado; le ponemos a su vista las potencias de los reinos de la naturaleza que cumplen la ley, porque es necesario que él, primera potencia y resumen de las potencias todas, entre ya de lleno en el camino de la luz y ascienda de los efectos a la causa”.
“Pedimos al hombre de la carne, al hombre materialista, al hombre de estado y de la ley, que no vituperéis a media humanidad no reconociéndole los derechos que la ley universal le da a la mujer; que establezcáis la Comuna de Amor y ley, reconociendo y recogiendo al niño desvalido y llevándolo a la Escuela donde debéis enseñarle sana educación; todos debéis cooperar en la nueva ley que se os da, por que todos tenéis la misión del bien, de la justicia y con su cumplimiento, os haréis grandes. No queráis haceros pequeños, porque os vilipendiáis a vosotros mismos; pero sólo podéis ser grandes, acatando la ley de Amor”.
“Ahora bien: sucede, que las costumbres sociales arraigadas en las supremacías de la concupiscencia, están dominadas por errores en la ley orgánica de los pueblos; estos, (en general) son regidos por el hombre obsceno o educado en el error de títulos que cree le ponen fuera de la ley común del pueblo y, ¿es este el que ha de administrar justicia? El no conoce, sino por la letra, lo duro del trabajo y lo amargo de la vida y no puede administrar justicia equitativa por desconocimiento del espíritu de la mayoría que es... “el bajo pueblo” que mal llamáis; y si a esto agregáis, que este hombre, por la inmunidad, es orgulloso, tendremos, que su falta de respeto a los humildes, su desconocimiento de la vida práctica del obrero, la adulación de los de arriba y su falta de amor, en vez de hombre de justicia, es el verdugo que arranca la vida y es un delito de lesa humanidad; lo que es, por desgracia, común en todos los pueblos y aun consagrado por las leyes y las religiones. El Espíritu de Verdad os lo dice. Habéis prevaricado. Y si alegáis ignorancia, os condenáis vosotros mismos, porque el Padre, en todos los tiempos mandó sus legisladores y conforme al grado de progreso de cada etapa, se encuentran en la humanidad esos legisladores no hechos en la universidad y sí en el universo: ya sea un
Shet, un Moisés, un Sócrates, Platón, Juan y Jesús y más tarde, Che Auffer, y Schopenhaue , hombres naturales y no extraordinarios, os dejaron luz, porque sus principios fueron luz para todas las épocas en todas las ramas del saber, hasta el presente”.
“El último de los Mesías, Jesús, con la herencia que recibía de Juan y apoyándose en la autoridad que traía de los consejos de Sión, predicó el amor y la libertad y quiso imprimir en el corazón de los hombres sus palabras, porque hasta entonces, la letra puesta a la ley mató el espíritu de la ley. No escribió textos conforme a su principio de que “la letra mata al espíritu de la ley”; pero la luz que traía y hacían sus palabras, cegaba los ojos de los sacerdotes y de los hombres de la ley y para baldón de ellos mismos lo eliminaron. Es la ley de la carne que se enseñorea de los hombres faltos de razón por su concupiscencia”. 
“Más tarde, Jesús, dio la sentencia y dijo: “Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán”. Era la sentencia autorizada que traía de los Consejos del Padre: profecía llena de seguridad que se cumple. Fue eliminado Jesús y los que le siguieron hasta poco ha; pero todos trajeron las mismas palabras, porque es la única ley; de todos quedó semilla que en la tradición del espíritu ha echado raíces, dio flores y ya los frutos se sazonan para que la humanidad los coma en breve, en la fraternidad”.
“Pero la historia no apunta los hechos del espíritu: la tradición, traicionó, por el prejuicio, estos mismos hechos, porque los hombres de la supremacía en ello vieron su dominio. El progreso y la experiencia, nos ha llevado al conocimiento de que la ley escrita mató al espíritu de la ley, y que la ley predicada, la adulteró la tradición prejuiciada y ya nadie sabe nada de verdad; por lo cual, en los Consejos de Sión, se tomó un definitivo acuerdo de escribir el código, con letra que a la vez sea espíritu y no de otro modo puede interpretarse.
“En su cumplimiento viene hoy el misionero que vio a Juan y Jesús, sintiendo la muerte del uno y presenciando la del otro y vio cómo Juan y Jesús se entendieron, porque sabían que los dos habían venido para continuarse. Este misionero dará la ley escrita, pero cuya letra no matará al espíritu, porque
al mismo tiempo habla al corazón. Es el resultado del estudio de los efectos originados por una causa. La letra de esta nueva Ley, habla al espíritu y al corazón al propio tiempo. La palabra de Jesús que era la misma que hoy se escribe y la de los anteriores Mesías, es repetida por éste y perdurará en el espíritu, limpia de la traición de la tradición, porque queda escrita en la ley de amor que nadie podrá tergiversarla ni interpretarla en otro sentido, que el que tienen sus palabras”,
“Juan y Jesús se entendieron, acordando predicar la libertad del pensamiento. El Espíritu de Verdad oía y presenciaba en un cuerpo material esas predicaciones, y el misionero de hoy, viene con el mismo principio y es ayudado por Juan y Jesús y defendido por el Espíritu de Verdad que desciende a la tierra en el tiempo señalado”.
“Fue eliminado Jesús último de los Mesías predicadores de la libertad del pensamiento y, al expirar, su espíritu va tranquilo, porque sabe que queda un juramento que salvará a los Mesías y redimirá por completo a la humanidad, por la razón y el amor fraternal”.
“Jesús no escribió, porque su sentencia de que, “la letra mata al espíritu”, estaba comprobada en los hechos entonces presentes; pero escribió en los espíritus donde no puede borrarse aunque se enlode por las aguas turbias: Estas reposan y la acción del tiempo barre la cargazón y se descubre impresa la escritura fósil, que a la luz vivificadora del “Sol de la Justicia” y de la libertad santa de pensamiento del amor eterno, sus letras resplandecen, como el diamante pulido”.
“Jesús y Juan y todos los Mesías, escribieron donde no puede borrarlo la química, y hoy, después de seculares aluviones, se leen inéditas sus palabras. Así os lo afirmó Jesús; y yo, el Espíritu de Verdad, os digo en verdad de
verdad, que estas cosas serán pesadas en la balanza fiel de las conciencias; el Padre será justificado; sus hijos elevados por su propio esfuerzo y los misioneros y Mesías redimidos”.
“Mas la malicia de los supremáticos ha prejuiciado a los espíritus, llevándolos a la impotencia; pero el simoún tronará formidable y hará despertar a los dormidos, cayendo con valor sobre los que se han desnaturalizado y arrollarán y pisotearán sus falsos principios, enarbolando como bandera el amor, único principio”.
“Los hombres del poder y de la ley, no lo han encontrado en sus leyes aunque en ellas está escrito, por su despotismo y concupiscencia”.
“La mayoría oprimida, ha encontrado ese santo principio. Nosotros nos dirigimos a esas mayorías; son inconscientes hoy; no importa; entre ellos está el misionero oculto bajo el traje del obrero; los espíritus lo saben; ven acercarse el momento de la batalla y se conmueven; la mayoría de los encarnados lo presienten y lo anhelan; la mayoría de los espíritus lo desean y trabajan. El Espíritu de Verdad observa los movimientos y ha dado el tiempo necesario, porque, no llega a Doctor el niño que entra a estudiar a la edad temprana, aunque se haya graduado en la letra de la ley; necesita
experimentarse y ser mayor de edad, para ser responsable de sus actos: todo está en la ley”.
“Y hay otra ley, desconocida aun por la casi totalidad de los hombres; la ley de los afines. Por esta ley, que señala las epopeyas y que regida por la ley suprema, llega y señala el momento histórico de la evolución y revolución, que no puede ser sino cuando reunidos en el mismo punto los elementos afines que han de operar uniendo en el mismo grado correspondiente, a la materia y al espíritu, materia y espíritu que son una misma cosa y que obedecen inflexiblemente, a un principio físico-químico bien conocido”.
“Estos principios, han llegado plenamente desarrollados con el hombre que ha venido de los Consejos de Sión con la luz en la mano, para formar un código moral”.
“Las potencias, los plañidores de la ley, no reciben los efluvios del centro de la luz; en cambio, los ignorados, llevan la luz en su frente y entre ellos está el que viene en ley de justicia.
“¡Hombres! No tomar los efectos por la causa; estudiad y ved primero los efectos y de su conocimiento elevaros a la causa y haréis obra buena”.
“Venimos a establecer el equilibrio de lo que habéis anatematizado, en nombre del mismo Dios; de este, entendiendo que es el Padre, traemos su amor y poder. Nuestra credencial es, la luz”.
“No venimos a trazaros la línea de conducta que habéis de seguir para la consecución de los fines materiales; esto obedece a sus leyes y a ellas responderéis como respondéis con los tratados comerciales y políticos; estos progresan con la mayor civilización. Pero cuando el mundo será regido por la ley de Amor que traemos, las fronteras, solo servirán para el obro de los derechos comunales a quien corresponda como nación o como estado y esto, por corto período, porque el hombre no puede ser extranjero en ninguna parte”.
“Queremos evitar, en lo posible, el derramamiento de sangre y nos duele que toda no podremos evitar, porque se oponen a la igualdad y al amor, los que se alimentan del odio y de las supremacías”.
“Pero ilustramos a las masas y atenuamos los odios y las represalias: mas cuando estas masas hoy inconscientes conocerán sus derechos tantas veces pisoteados; cuando conocerá que el sentimiento de patria
lo achica y le es un grillete; cuando verá que por la supremática imposición y la ignorancia en que se le ha obligado a vivir lo embrutece; cuando conocerá que la injusticia de la ley hace al pueblo ser carne de cañón, carne del presidio y del manicomio; cuando vera la insidia de las leyes que pone a la mujer en la cuesta resbaladiza por la necesidad que la obliga a ser carne del prostíbulo; cuándo por la ilustración que le damos haga caer el velo de esas pantallas que le cubren los ojos... ¿quién será capaz de contener toda la ira popular? Nos duele, pero no podemos esperar más; nos multiplicamos y la inmensa mayoría de las gentes siente el amor que inspiramos; pero hay tales ofensas, tantas y antiguas hechas contra el paciente pueblo, que entre esas multitudes, es forzoso que haya alguna nota discordante; mas las medicinas eficaces todas son amargas, pero se toman y se dulcifican al paladar con el beneficio que rápidamente se experimenta; no es nuestra la culpa; no es la culpa del pueblo; es culpa de los hombres, de la concupiscencia que se atrincheran y hacen esfuerzos titánicos para mantener la mentira; pero es inútil la resistencia, porque ha llegado la hora del desalojo. Ningún estado, ninguna nación defenderá la mentira, que será arrojada al río que rodea su castillo”.
“Todo lo vemos; pero venimos a quitar las pantallas que cubren a la verdad. Evitamos la batalla de los pueblos y enseñamos el amor, y, en posesión de esto el hombre, antes se sacrificará a sí mismo, que sacrificar a su hermano”.
“No es el hombre que ha venido de los Consejos del Padre el que trabaja por su provecho; trabaja en provecho de la humanidad entera, aun faltándole lo necesario. Veía como la humanidad se resbalaba en el arcilloso camino que se ha hecho de la tierra y trabaja en el silencio, hasta su hora, preparando la arena granosa de sus libros, que al extenderla, permitirá andar sin resbalar. Para esto os decimos; la tierra toda es solo una nación que el hombre libremente puede habitar y poseer en lo que le pertenezca y todos sois una misma familia, una misma raza en todo el universo”.
“Hasta ahora, el hombre encontró en el camino mojones y estatuas que le recordaban que allí era extranjero; pero la misma nube arroja el agua a los dos lados y el mismo sol baña las cuatro caras de la estatua: ¿Por qué, pues, el hombre es allí extranjero ni en parte alguna? Mas el hombre de hoy se ilustra; rompe esas estatuas, se abraza con el del otro lado del mojón y la paz se anuncia”.
“Rompe esas estatuas, porque nos oye y se ilustra y ve esos brillantes sobre su cabeza y, sabe que allí hay otros hombres, otras humanidades, cuyos seres vienen a decirle que la igualdad es la ley del hombre en todos los mundos y el hombre se engrandece. Y es que, ha llegado la hora de que se ponga el espíritu sobre la materia en virtud de las armonías del Padre. Todos podéis ver esas armonías en vosotros mismos, porque, el hombre es un mundo en pequeño pero completo, y ante este conocimiento, sois los meteoros fuertes que la ignorancia no puede resistir”.
“El universo todo nos pertenece, pero tenemos que conquistarlo por la ciencia y el trabajo, bajo el “Código de amor”. Esta es la ley que el misionero ha traído. El cambio, ha de efectuarse: más estas generaciones que hoy pueblan la tierra, han de presenciar hecatombes que están en la ley porque los que gustan de las supremacías se encastillan y quieren a toda costa mantener el dominio de la carne y no podemos tolerarlo por más tiempo”.
“Pero ha llegado el tiempo señalado del reinado del amor y en virtud de la ley de los afines, ha venido el misionero y ha traído tras de sí legiones de espíritus que encarnaron y la universalidad de los mundos lo acompaña”.
“El Espíritu de Verdad, protege al misionero y os dice: todo es común en el universo; el amor es la ley y, amaros y amar al Padre sobre todas las cosas, amando al hermano”.
El Espíritu de Verdad. (TOMADO DEL LIBRO BUSCANDO A DIOS CAPÍTULO DECIMOCTAVO PÁRRAFO II EL ESPÍRITU DE VERDAD Diciembre 17, por el médium Portillo. AUTOR JOAQUÌN TRINCADO)

Jesús Morles.
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